En una de las películas de la saga de "La Guerra de las Galaxias", el imperio destruye un planeta entero, con sus miles de habitantes, para demostrar el poderío de su "estrella de la muerte". A cientos de millones de kilómetros estelares, el maestro Yoda siente un gran estremecimiento y cuando le preguntan la causa, responde "Ha sucedido algo terrible. Escuché miles de voces gritando y después un enorme silencio".
Hace pocos días, un terremoto en China y un huracán en Birmania terminaron con la vida de cerca de 200.000 personas. Podemos tratar de tranquilizarnos pensando que se trató de catástrofes naturales, inevitables e impredecibles. Sin embargo sabemos que probablemente el resultado hubiese sido distinto si el terremoto de China hubiese encontrado construcciones antisísmicas o si la fuerza del Huracán en Birmania no estuviera fortalecida por el calentamiento global. Casi toda muerte prematura, que no responde al natural desgaste del paso del tiempo en nuestro cuerpo, es el resultado de una falla humana.
Nuestras acciones y nuestras omisiones, como seres humanos, le han quitado la vida a 200.000 personas en los últimos días. ¿Qué "lado oscuro de la fuerza" ha puesto su imperio en nuestros corazones, que ante tamaña muerte, aquí, apenas a unos pocos miles de kilómetros, no somos capaces de conmovernos? ¿escuchamos los gritos de esas miles de voces o sólo el enorme silencio?
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